‘Laura y el misterio del asesino inesperado’ o por qué Lebrel y compañía nunca debieron irse

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La fiebre de los regresos televisivos que se inició en 2021, sigue muy viva en este 2022 que acabamos de empezar, abrazados a la nostalgia como un niño a un juguete nuevo.

Tal y como repasamos en nuestro particular resumen de lo más relevante de la pequeña pantalla durante el pasado año, son incontables los títulos de series que han vuelto, o que han anunciado su remake para los próximos meses. Sin embargo, no todos esos anuncios han causado tanto furor entre el público como la serie protagonista del post de hoy, cuyo final abrupto en 2014, nos dejó con un sabor amargo y huérfanos de lugares felices en una televisión, que por aquel entonces y como es lógico, era bastante más rancia y limitada en oferta y calidad que la actual.

Con ello, Los misterios de Laura se ganó a pulso ser una de esas series que marcaron época, y es que tenía todos los ingredientes para hacerlo. En primer lugar, fueron capaces de presentarnos a una de las protagonistas más carismáticas que recuerdo, rodeada de unos secundarios deliciosos, y con una trama a caballo entre el misterio y el género policiaco con grandes dosis de tragicomedia, logrando cada noche reunir a un fandom que durante todos estos años ha demostrado estar a las duras y a las maduras, a pesar de la eterna espera.

Así, sin perder la esperanza y 8 años después, el séquito de fans de Los misterios, vuelve a disfrutar delante de la pantalla con Laura y el misterio del asesino inesperado, una TV movie que funciona como capítulo especial, poniendo de nuevo en la palestra a la inspectora Lebrel y su equipo al frente de un caso, pero sobre todo, demostrando por qué nunca debieron irse.

Los misterios de Laura se ganó a pulso ser una de esas series que marcaron época, y es que tenía todos los ingredientes para hacerlo.

El elenco original de ‘Los Misterios de Laura’ y la incorporación de Raúl Merida al reparto, son algunas claves de ‘Laura y el misterio del asesino inesperado’.

Tras abandonar el cuerpo, Laura Lebrel decide retirarse y regentar una casa rural ubicada a las afueras, pero la misteriosa muerte del rector de criminología de la universidad, interpretado por Joaquín Climent, la obligará a volver a enfrentarse a su pasado, a viejos conocidos y a encabezar una investigación que parece imposible de resolver, con un buen número de sospechosos -magnífico trabajo de Carlos Hipólito, por cierto- y cabos por atar.

No obstante y más allá del interés y la intriga del caso, que como siempre lo tienen, lo mejor de este regreso es nuestro reencuentro con los personajes que un día nos hicieron vibrar, liderados por esa Laura Lebrel interpretada por una María Pujalte que denota que no ha perdido el arraigo al que probablemente, ha sido y es uno de los personajes de su vida, con esa chispa y perspicacia únicas a través de su visión tan particular del oficio que desempeña. María lleva a Laura más allá, y la convierte en un personaje prácticamente redondo desde su nacimiento en el guión original, como con el trabajo interpretativo de una actriz que para mí, es sobresaliente.

Si me conoces personalmente o has leído algunos de mis artículos recientes, sabrás que Oriol Tarrasón es uno de los actores que lideran el top ten de seres humanos que más me gusta ver en una serie, en cine o sobre un escenario. Será, o mejor dicho es, su magnetismo innato que atrapa a primera vista, o la espontaneidad de sus interpretaciones, bien presentes en el inolvidable Martín Maresca. Como siempre digo: “A mí todo lo que hace Oriol me parece bien”. Poco más que añadir. Sean bienvenidos a mi mundo imparcial. Abramos un Change.org para que se pase por nuestro puntoDgiro por favor, nada nos haría más ilusión.

Lo mejor de este regreso es nuestro reencuentro con los personajes que un día nos hicieron vibrar.

María Pujalte, Oriol Tarrasón, Laura Pamplona y César Camino se reencuentran con los espectadores.

No quiero dejar de lado la participación de Laura Pamplona mostrando la evolución de Lydia y descubriendo lo que ha sido de ella en este tiempo, solventando así el cliffhanger que nunca pudimos resolver en su trama más personal, la ternura de César Camino con su mítico Cuevas, o la incombustible Beatriz Carvajal en el papel de Maribel, madre de Laura, y escritora que debe su gran éxito a las hazañas de su hija, poniendo la guinda cómica al pastel, y aludiendo al universo meta que ha logrado la serie con sus versiones internacionales y posteriores obras literarias, siendo todo un acierto para los melancólicos y fanáticos de la serie.

Y de acierto en acierto y tiro porque me toca, también hay que alabar el buen ojo de los directores con el fichaje de Raúl Merida, al que hemos visto recientemente en Todo lo otro o Mercado Central, adaptándose muy bien al resto del reparto, como una especie de contrapunto y alter ego de la propia Laura, abriéndose camino para formar parte del elenco en caso de que se confirmara una hipotética cuarta temporada.

De hecho, es el elenco en su conjunto, el que logra con éxito solventar un guión sin demasiadas aristas ni “idas de olla”, que se ve obligado a tirar de flashbacks para cumplir con el objetivo de reencontrarse con nosotros, en una trama que respeta la estructura clásica del género, desde un punto de vista orgánico y natural, poniendo en valor la cercanía con el espectador y permitiéndonos entender las motivaciones de los personajes para ir de su mano hacia la resolución del caso, manteniendo esa esencia de escape room seriéfilo que la hacen tan especial.

Si de Los misterios siempre alabé su alma coral, a pesar de tener una protagonista destacada, es justo reivindicar que la naturalidad a la hora de abordar el género y huir de los clichés propios del misterio y el crimen, permanecen intactos en este regreso que también brilla en su vertiente técnica con el buen empleo de los exteriores, nuevas localizaciones que no chirrían, un magnífico trabajo en la dirección de fotografía con un look pulido y acorde a los nuevos tiempos, o un montaje que huye de lo tradicional permitiéndose alguna virguería y funcionando de forma espléndida.

‘Laura y el misterio del asesino inesperado’ podría ser la puerta a una cuarta temporada de la serie.

Días después de su emisión y con un dato de audiencia a la altura de las circunstancias en la jungla del prime time, era previsible que Laura y el asesino inesperado nos dejara con una resaca emocional de la que será difícil desprendernos. Hay que reconocer que los remakes nos ponen alerta, pero también nos hacen recordar lo importantes que fueron algunas series para nuestro desarrollo y criterio, no solo audiovisual, sino también personal.

Ojalá este reencuentro con Lebrel, Martín, Lydia, Cuevas y compañía, sirva para que TVE de verdad nos permita elegir la televisión (pública) que queremos, y abran la puerta a la tan esperada cuarta temporada. Desde luego, si de algo ha servido este capítulo especial ha sido para re-agitar el amor de unos fans que nunca nos fuimos, y para recuperar el alma de una serie con esencia que se ganó y trabajó la definición de lugar feliz.

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